Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008.
Caminante no hay camino…

Y es que… ¿existe algo escrito? Es decir, ¿estamos predestinados a ser algo o alguien hagamos lo que hagamos? ¿Estoy predestinado a ser un “Don Nadie”, alguien que pase desapercibido o, quizá, una persona importante? ¿Existe el karma (o como se escriba, no es importante ahora)? ¿La hamburguesa del Mc Donald es realmente de carne “100% vacuno”? No lo sé, supongo que la respuesta será un “No” bastante rotundo, pero siempre he oído que el tiempo lo pone todo en su lugar.
Y es que hay momentos, situaciones, lugares, en los que hagas lo que hagas para intentar no hacer algo (se supone que no hacer algo que te perjudicará) siempre, o la mayoría de las veces, eso que no quieres hacer, acaba consumándose.
Pero es que, obviamente, se hace camino al andar, y tú eres el máximo responsable de tus actos, aunque todo, y enfatizo, todo, está condicionado, ya sea por factores sociológicos, culturales, genitales (de los genes me refiero, no de la ya conocida churra-minga-falo-polla ni de la vulva-almeja-mariscada) etcétera etcétera. Caminamos sólos, y, por mucho que nos aconsejen, debemos equivocarnos por nuestra propia cuenta para aprender, hay que caer para levantarse, levantarse para caminar, y caminar para estar cansado y sentarse, al mismo tiempo que hay que sentarse para excretar, como bien dice el dicho.
Aún así, la vida sigue siendo dura, larga y dura (no la chupen, no se piensen que es un miembro viril, ¡malditos pervertidos sexuales!). Sigue siendo complicada de vivir, sigue siendo complicado salir airoso de ella (bueno, diría que imposible, pero es que un lector me expresó que parecía menos inteligente por el hecho de no creer en Dios, así que, para no parecer tonto, que me da igual parecer lo que soy en realidad, digo que es difícil, pero que…¡quién sabe! A lo mejor viene Dios, te construye un cuarto que soporte el final del mundo y, junto a las cucarachas (ya sé que a lo que sobreviven es a una explosión nuclear, que vaya tela también con “El Creador”, las pisas y se mueren, pero…hay una explosión nuclear y como si nada, no les falta ni la patita de atrás…), sobrevives y vives feliz y comes…pues cucarachas, que no creo que los embutidos aguanten.
Pero bueno, no vamos a entristecernos pensando que vamos a morir hagamos lo que hagamos y que, es probable que estemos currando, estudiando, comiendo mocos, gran parte de nuestra vida, no sin muchísimo esfuerzo (sobre todo para comer mocos, tienen que llegar a empalagar) currando, dejando de disfrutar de muchas cosas, para que, quizá, con suerte, de repente, todo termine, y, eso que un día soñaste, nunca deje de ser una mentira, una ilusión, pero claro, ¿quién quiere vivir la vida sin hacer nada y pidiendo limosna para no sentir que ha perdido una vida trabajando para que todo acabe un día cualquiera sin más? ¿No estás desperdiciando tu vida igualmente al hacer eso? ¿Acaso es lo mismo una pelota negra que una negra en pelotas? No, ¿verdad? Pues ya sabéis la diferencia, ahora escoger la opción que queráis.
Yo, sinceramente, mentiría si dijera la verdad, así que…me voy a ver si comer muchos mocos empalaga, que a lo mejor acabo de encontrar la fórmula para acabar con el hambre en el mundo (Ya que los curas, mucha palabra de Dios, pero dar comida a los pobres pocos, prefieren tunear el “Papa-móvil”, o pagarles prostitutas, quiero decir, menores de edad)
P.D: Pido disculpas (jajaja) a mis queridos e incondicionales lectores por la tardanza en escribir nada, pero es que… me picaba el escroto y tenía que rascármelo, primero el trabajo y luego el placer, ¿no?
Telebasura, pero divertida.
Y con plata hasta una mierda es resultona…

Y es que el dinero, digan lo que digan, no deja de ser importante, pues, sin él, no haces nada, no eres nadie, no vives. Ya sé que el dinero no da la felicidad (la compra hecha), pero… ¿quién es feliz sin dinero? Se puede ser feliz sin mucho dinero, con lo justo para vivir, pero no sin dinero, sin dinero sólo puedes dedicarte a una cosa, mendigar, y…mendigar…significa pedir…y si te estás muriendo pides o bien dinero o bien comida, y esa comida, ha tenido que ser pagada… ¿con qué? Con dinero.
Es decir, que el dinero no dará la felicidad (para gustos colores, y opiniones) pero sin dinero no se puede ser feliz, ni tan siquiera se podría ser, por lo menos no en esta sociedad actual…aunque siempre podríamos volver a ser nómadas, agricultores y ganaderos, cavernícolas.
Pero no sólo el dinero condiciona tu felicidad, es sólo una pequeña pieza del gran puzzle que es la vida, de lo que es la búsqueda de la felicidad, algo que, como dijo Aristóteles (ahora es cuando me equivoco de nombre y era otro, no importa, ustedes me entienden) es el fin último de la vida, nuestro objetivo máximo, esto es, vivimos para ser felices.
¡Ole tus huevos Aristóteles! Como la mayoría de las grandes cosas, algo simple y que todos podemos saber, pero que alguien tiene que decir, y ahí estuvo él para decir que vivimos para ser felices, al igual que otros dijeron que hay una fuerza que empuja las cosas hacia el suelo o que si te metes en una bañera llena de agua hasta el tope, reboza… ¡Eureka! Ya está “descubierta” la cuestión, ahora toca ponerla en práctica, ardua tarea dónde las haya.
Nacemos queriendo hacer cosas que nos den placer, que nos emocionen, que nos hagan felices, pero nada más nacer debemos sufrir. Y digo nada más nacer porque, nada más salir al mundo real, ya te están dando palos, quizá no para que aprendas sino para saber si todo tu sistema está bien, pero, quizá desde ese momento nuestro cerebro descubra una de las grandes lecciones de la vida. Se aprende de los errores, de los tropiezos, de los resbalones, de las caídas. En la vida te vas a llevar palos por todos los putos lados, pero, bien es sabido que lo que no te mata te hace más fuerte (o te deja muy débil, pero eso lo pasamos por alto ahora).
En esta vida, hay que caer para levantarse, levantarse para poder caminar y, finalmente, caminar para avanzar. Y es que no se adelanta nada queriendo hacer sino haciendo, no se cambia nada soñando, sino forjándote tú mismo lo que quieres ser o hacer.
De nada valen las excusas, hay que esforzarse, hay que seguir tirando para adelante por mucho que te duelan los golpes que te da la vida, hay que sobreponerse, imponerse al dolor, saber aprovechar este dolor para caminar con más fuerza, saber utilizar la fuerza de tu oponente contra él para, de este modo, vencerle.
¿Y todo esto para qué? Pues, irónicamente, para nada, pues, nada dura eternamente (como mucho, una vida), y la vida, no es una excepción. Pero es bueno haber aprendido en esta vida, haber vivido bien, haber vivido para algo, para ser mejor, para ayudar a otros a ser mejor, para cambiar algo, haber vivido para vivir.
Vamos, que la vida no está hecha para contar calorías, pero que tampoco es cuestión de tomar leche condensada todos los días. (No, yo tampoco entiendo esta frase, pero queda…mm…rara, y me gusta)
Vagando extraño entre océanos de cráneos...
Busco una calma inalcanzable
la atmósfera aquí no es fiable
Quiero estar solo si solo todo estará bien,
que nadie me hable,
que no rompan este silencio, es mío
Hoy quiero sentir el frío,
vértigo que el mundo pare y me separe del cansancio de vivir así
harto de fingir excusas musas
siento huir de mí, cosas que viví
Esta cicatriz de traumas
desangra versos desalma el alma
Es mi verdad maldita,
Mitad genio mitad flor marchita
Que se apaga porque haga lo que haga
el premio no cambiara mi estado de ánimo,
es este sentimiento pésimo que me tiene pálido
Con mis colega no soy cálido
Ya no hay remedio,
preguntan qué sucede y me limito a mirar serio
Mi amada siente el tedio dice que estoy distante,
me mira y sé que ve una decepción constante
Y si la vida es un instante hoy quiero olvidar que existo
quiero escapar a mi desierto sin ser visto
Salir de este círculo,
volar a otro lugar quedarme quieto,
allí la soledad es mi amuleto
[Estribillo> (x2)
Nada ni nadie hoy me acompaña en este baile
quiero estar solo si solo todo estará bien
que nadie hable, me falta el aire
por una vez que el mundo calle
Me importa una mierda lo que el resto diga
que se alegren o que me envidien por todo lo que consiga
Mi única enemiga es esta mente rota desde crío
Abre puertas prohibidas empujándome al vacío
Sonrío por compromiso y casi no veo a los míos,
mi familia, la gente que mas me quiso
con mi rap estoy de luto no disfruto, es mi veneno
ver que escriba lo que escriba pienso que no soy tan bueno
y si pierdo confianza dado a las circunstancias
vago igual que un zombi temores nunca los vencí
y con Dios mantuve un pacto demasiado triste
el jamás habla conmigo y yo no digo que él no existe
perdiste el norte, yo lo perdí al jugar con miedo
al sentir nervios traicioneros tensando mis dedos,
puedo soportarlo quise esquivarlo y nada cambia
ahora mi corazón es como un invierno en Finlandia
no queda rabia solo pena, una gangrena que mis venas pudre,
pieza perdida del puzle, que nació un 1 de octubre
y desde entonces vive condenada y loca
rosa espinada sangra a quien la toca
quise compañía y obtuve un monologo
quise un final feliz y me quedé en el prólogo
la droga es el peor psicólogo, nunca curo mi ahogo
solo quiero correr a otro horizonte y estar solo.
[Estribillo> (x2)
Nada ni nadie hoy me acompaña en este baile
quiero estar solo si solo todo estará bien
que nadie hable, me falta el aire
por una vez que el mundo calle
Para todo aquel que se ha sentido solo, vacio,
vagando extraño entre océanos de cráneos,
para todo aquel que no sabe escapar al daño, Nach,
tus males contemporáneos...nada ni nadie...que el mundo calle
Nach: Nada ni nadie
Álbum: Un dia en suburbia
Relacionémonos...

¿Nunca les ha pasado que van a mear y el pene les roza con el suelo? A mí tampoco, pero tenía curiosidad. No es de esto de lo que quiero hablar, aunque sería lo más lógico viniendo de mí, pero…las cosas cambian, o eso dicen.
Hace no mucho (no tengo ni puta idea de cuándo, pero me acuerdo, así que tuvo que ser hace poco) vi, en una película, cómo dos de los protagonistas estudiaban el comportamiento de la sociedad. Llegaron a una conclusión, cuánto menos, interesante. Vivimos en una sociedad en la que, cada vez más, la gente va a lo suyo y con prisas, sin hablar con nadie, sin convivir con nadie. Pero no estamos preparados para ello, o por lo menos no queremos, en el fondo, vivir así. Queremos relacionarnos, pasarlo bien, reír, tener a alguien a tu lado cuando lloras, ser feliz vamos. ¿Qué hacemos entonces? Intentamos interactuar con los demás, chocamos adrede para tener una mínima conversación, vamos a comprar a un kiosko simplemente para hablar con alguien, y, concluyeron los protagonistas, somos capaces de tener un accidente, ¡simplemente por la necesidad que tenemos de estar en relación con otras personas!
Anonadado, así es como me quedé (ya la palabra es rara de cojones, imagina cómo estaba yo entonces). Y es que, a pesar de ser difícil de asimilar, no deja de tener, en parte, algo de razón, y es en esto, en lo que quiero basar el artículo, aunque lo del pene y el suelo no deja de ser, en su ámbito, muy interesante también.
Queremos relacionarnos, necesitamos tener a alguien que nos apoye, que nos anime cuando estamos mal, alguien al que apoyar cuando no se encuentra bien, y a alguien con quien, en definitiva, vivir felices. Para eso están los amigos, dirán unos, y otros pensarán en la búsqueda de una pareja sentimental.
Los amigos te defraudarán, a no ser que siempre esperes lo peor de ellos, en cuyo caso siempre te sorprenderán con cosas buenas.
Tu pareja sentimental también te podrá defraudar, pero la diferencia reside en que ella intentará, por todos los medios arreglarlo, intentará que no vuelva a pasar e intentará hacerte sentir lo peor posible. Los amigos no siempre lo harán, porque no siempre serán amigos de verdad (<>) (ya sé que lo sabéis, pero, para aquellos más lentos, es inglés de oído…)
Amigos, vaya tema, ¿no? ¿Quién tiene más de uno, o dos, buenos amigos? ¿A quién nunca le han jodido, mofándose de su confianza? ¿Quién no ha dicho alguna vez que su mierda no huele? ¿eh? Pues eso, que los amigos, cuánto más buenos, mejor, y cuánto menos te esperes de ellos, menos te defraudarán. Sí señores, hay que poner el listón bajo para que sea fácil superarlo, porque si no, nadie lo saltaría, y sería deprimente.
Y es que las relaciones humanas son complejas, raras, asqueantes (ignoro si esta palabra está bien decida) a veces y, por supuesto, gratificantes cuando te gratifican (sí, es una obviedad, pero…se entiende, ¿no?) Siempre esperarás lo mejor de todas las personas, por mucho que yo te diga que no debes hacerlo (como nadie lo lee nadie puede hacerme caso) y por eso, muy a menudo, te sientes defraudado, desolado, atontado, excitado, alegre, triste, con ganas de tirarte por un puente, con dolor de barriga, etc etc (hay muchos estados en los que te puedes encontrar muy a menudo) ¡Ahh! y también te sientes deprimido porque te han fallado, que es de lo que iba el tema.
¿Qué hacemos cuándo nos equivocamos? Pedir perdón, reconocer el error y esperar que la otra persona sepa perdonarte. Sabrá hacerlo si te mereces el perdón, obviamente. Pero, ¿qué hacemos cuándo no sabemos que nos hemos equivocado pero nos dicen que lo hemos hecho? ¿pedimos disculpas por algo que ignoramos o esperamos que nos expliquen lo que hemos hecho? Creo que lo segundo, pero, como ya dije, las relaciones humanas son complejas, y como no es lo mismo cagar de lado que cagar helado, pues…¡Vete tú a saber lo que hay que hacer! Supongo que esperar…
Y como ya no tengo más ganas de escribir, estoy escribiendo tonterías, y tengo que hacer tarea, termino aquí, ¿vale?
Pues eso, no os podéis quejar, doble actualización.

