Don't be stupid, my friend...

¿Nunca os ha pasado que os da frío y se os erizan los pezones? A mí esto sí, y, aunque parezca mentira, hay personas a las que les pone (cachondos, excitados, más calientes que Ana Obregón quemándose en una hoguera y a su vez metida en un horno, pero de esos que incineran) ver pezones erectos.
Centrándome en el tema que hoy me concierne (como es serio, tenía que poner la nota de ¿humor? antes…) vamos a hablar de “Ser ladrón”.
A ver, un robo es un delito, y, debido a que es un delito, cuando te decides a robar, lo haces porque o bien esperas obtener una gran recompensa o bien porque tienes una necesidad inmensa de algo, que normalmente suele ser dinero para droga (lo que se conoce como yonki necesitado).
El primero, decidirá robar a lo grande, un banco, un restaurante de lujo, intentará casarse con la duquesa de alba…en definitiva, buscará acumular una gran suma de dinero después de un periodo de trabajo para conseguirla. Esto es, un ladrón decente, pensará y estudiará el robo.
Pero claro, no todo el monte es orégano, también hay malas hierbas, y yonkis que se las quieren fumar. Éstos decidirán entrar dónde sea “a ver si encuentran algo”, arriesgándose a ser pillados (rompen un cristal y pa’ dentro) y sabiendo que el valor esperado de su “apuesta” tiene muchas posibilidades de resultar negativo.
Entonces, subnormal, ¿para qué entras? Usa la cabeza un poco y mira a ver dónde puedes conseguir algo, no entres a una casa en construcción, a no ser que quieras un cubo y una pala. Tampoco intentes robar dentro de un ascensor, en los ascensores no vive nadie, se siente.
Pero bueno, supongamos que deciden entrar. Las reglas básicas de un ladrón son:
1. Revuélvelo todo, así será más fácil ver las cosas de valor que te puedes llevar.
2. Si puedes, no te compres unos guantes de látex, utiliza un calcetín, va mejor para manejarte con cosas pequeñas, como tu cerebro.
3. Intenta hacer el máximo ruido posible, ya que entras, que lo noten los vecinos, ¿no?
4. Si ves una cadena de oro y una de plata, coge sólo la de oro, que dos cadenas no te caben en el bolsillo, y, además, la plata no tiene valor alguno, ¿o sí? No, opinan que no.
Es decir, si te roba un yonki, siempre encontrarás la casa hecha polvo, alguna ventana reventada y todo revuelto, pero bueno, no te lo van a quitar todo, sólo algunas cosas. En el fondo son buenos y no te quieren desplumar.
Si te roban, lo más lógico es que vayas a la policía (sí, ese grupo de ineptos que defienden al pueblo…), dónde formularán la denuncia, te preguntarán cómo estaba la casa, etc. Al día siguiente mandarán a la “Policía Científica”, vamos, el CSI español.
Como toda adaptación española de algo de fuera, la de aquí es peor. Estás esperando a Grisson y aparece un viejo, con un maletín de herramientas, que no se pone guantes si quiera, y que “busca” huellas en tres sitios que elige porque le sale del nabo, rabo, miembro viril, cuerpo cavernoso o soldado de boina carmesí, como diría Berto, un hermano de narices…
Tras cinco minutos “encuentra” una huella, que resultará ser tuya, seguro, recoge y se va, con la satisfacción de haber culminado un duro día de trabajo.
Obviamente cualquier ladrón sabrá de la eficiencia del cuerpo de policía científica del país, y sabrá que podrá tocar lo que quiera, porque con suerte el Grisson de turno no encontrará ni una aguja en un agujero (entiéndase agujero como sitio donde hay muchas agujas…)
Como no tengo ganas de seguir escribiendo, voy a sacar una conclusión rápida: Si vas a robar, no seas tonto y prepárate el robo. Si te da mono de robar algo y no puedes preparar nada, si ves algo de valor, llévatelo, que total, ya que entraste, que no parezca que seas tonto. Y tercero, si el índice de delincuencia es tan alto en España, algo tendrán que ver los fuerzas nacionales, que más que fuerzas parecen debilidades (Éste es el peor chiste del texto, para dejarlo en alto…)
